¡Cosechando ilusiones!

Tras meses de dedicación, el esfuerzo ha florecido. El alumnado de nuestro centro ha recogido las primeras verduras del huerto escolar, demostrando que con trabajo en equipo y paciencia los resultados siempre llegan.

Este viaje comenzó a principios de curso con un terreno que necesitaba mucho cariño. Los estudiantes se pusieron manos a la obra siguiendo un proceso lleno de aprendizaje:

  1. Limpieza inicial: El primer gran reto fue quitar las malas hierbas que habían crecido durante las vacaciones.
  2. Preparación del suelo: Una vez limpio, tocó airear y preparar la tierra para que las raíces tuvieran un hogar fértil.
  3. La siembra: Con el terreno listo, el alumnado realizó la siembra de las diferentes variedades de temporada.
  4. Cuidado diario: Durante semanas, el trabajo no cesó: hubo que volver a retirar malas hierbas y vigilar de cerca a los pequeños “bichos” para proteger el crecimiento de nuestras plantas de forma ecológica.
  5. La gran recompensa: Finalmente, ha llegado el momento de la recogida, donde los rostros de satisfacción al ver el fruto de su propio sudor han sido el mejor premio.

Este proyecto no solo nos enseña de dónde vienen los alimentos, sino que fortalece nuestro vínculo con la tierra y el trabajo colaborativo.

“Plantar un huerto es creer en el mañana”.